viernes, 19 de septiembre de 2008

Un homenaje a 4 víctimas del franquismo?

"La familia García Lorca acepta que se abra la fosa del poeta"

"No impediremos exhumar los restos de Federico"

Siempre Lorca. El grandísimo poeta. Ahora transformado en casi cacique de ultratumba. Pero... el cacique, claro, no es él, sino su familia. Que gestiona su memoria y dineros... 'Acepta', 'no impediremos'... pero, bueno, ¡¿qué se habrán creído ellos?!... ¡¿los amos del mundo?!, exclamamos preguntándonos.

Remedamos, así, a D. Eusebio García Luengo, que, cuando oía hablar de la Residencia de Estudiantes como la de Dalí, Buñuel y Lorca, tronaba indignado: '¡Hombre, no!, de ellos solo, ¡no!; hubo más, muchísimos más en ese edificio.

Al igual que, en el lugar donde se supone que yacen los restos de Lorca, hay muchísimos más asesinados a los que enterraron los fascistas de mala manera. ¡Entre mil y tres mil! ¡Cazi na!

Junto a al poeta granadino enterraron a otros tres asesinados antifascistas; a saber: dos banderilleros de la CNT, los señores D. Joaquín Arcollas Cabezas y D. Francisco Galadí Melgar y un maestro republicano, D. Dióscoro Galindo González.

D. Dióscoro Galindo González, maestro rojo y cojo, que surge vencedor de ultratumba a recordarnos que fueron los maestros de niños un colectivo especialmente reprimido por el franquismo: asesinados, encarcelados, condenados a trabajos forzados, expulsados del trabajo... (no olvidamos, nosotros, nunca, a Amado Hernández, -del que nos habló el amigo Pepe Cancio- un maestro de Argujillo, municipio de la provincia de Zamora, vilmente asesinado y enterrado en algún lugar de por allí, )...

Fue tal la represión sobre los maestros que se dice que la guerra de 1936/39 la perdieron los maestros y la ganaron los curas. A D. Dióscoro Galindo González, lo asesinaron por ateo (así reza la resolución de la condena). Al exhumarlo es como rendir homenaje a todos los maestros asesinados y represaliados. Ya es hora de rindir homenaje a las víctimas del franquismo. A estas. Y a todas. Y no solo a D. Dióscoro... ¡Hombre, no! No solo a él.

Ya se hizo un inicio de homenaje a las víctimas del franquismo en la década de 1980 que firmaron muchas organizaciones y partidos mayoritarios pero que, al mismo tiempo, estos mayoritarios, hicieron lo posible, entonces, por ahogar el homenaje por debajo. No pudieron. Nos estamos refiriendo sobre todo al PSOE y al PCE (ahora practicamente extraparlamentario) Si. Esos que ahora no apean de los labios a las víctimas del franquismo. Bueno... bienvenidos sean. Pero es una prueba de que nos les ha servido de nada sus zancadillas.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Iswe Letu: 'Un agujero de negr@ y blanc@'

Un agujero de negr@s y blanc@s

Por Iswe Letu

Norman Mailer en sus 'Crónicas presidenciales' comenzó por definirlo así: "El orificio, el magnífico orificio". Aquí se paró como queriendo justicar el apelativo de 'magnífico' a ese agujero, a ese orificio. Aunque, bien mirado, los agujeros si son negros, para un negro, al que durante siglos se le machacó con que lo negro era asqueroso, inmundo, le parecerá 'magnífico' por ser él mismo de ese color. Alguno dirá que esa concepción es muy chovinista. Y tiene razón. Como pueden parecernos negativos otros agujeros, como los orificios negros del universo, por aquello que nos dicen de que se engullen todo lo que está en su entorno, desapareciéndolo. Lo ponemos conscientes de nuestra ignorancia en estos asuntos celestiales. Pero, quién sabe, quizás son hoyos donde se deposita toda la basura del espacio. Una especie de orinal estelar y... como no queremos parecer escatológicos y dada nuestra desinformación supina, nos callamos. Lo que si entendemos es cuando se nos dice 'dejó un agujero negro negro de 1.000.000 de euros'; sabemos que ese hoyo o agujero u orificio de color azabache que para un chovinista negro de la raza negra sería 'magnífico' por su mismo color, para el que lo dejó es magnífico su contenido: 1.000.000 de euros. Y en este caso coinciden el chovinista y el sustractor: a ambos le parece magnífico el orificio negro.

Decíamos que Mailer se había parado en lo de 'magnífico' para justificarlo entre paréntesis con las siguientes palabras: "(permítaseme este donaire, en gracia a que no quisiera molestar a los fantasmas del Tiempo (sic), cuyo espíritu encarno en este escrito)" Para continuar insistiendo: "el orificio, repito, moreno". 'Moreno, como las tumbas, las cunetas, los hoyos, los pozos, adonde iban a concurrir todo lo que en el mundo ha sido. Todo lo que la materia viva desprecia por caduco, inservible o viejo para, reciclándolo, volver a florecer. Tal vez por eso el escritor lo magnificaba escatologizándolo, al ser como era, como somos, herederos de lo que otros dejan en el camino en herencia. O para conocerse a si mismo en la forma y el color de los demás: "de apariencia de púrpura -prosigue- en algunos casos, marchito verdosamente en otros". El paso del tiempo que va haciendo mella en el sujeto y que en una pirueta engañadora lo verdea, sin engañarlo del todo, con esa 'alegre otoñada' en palabras de Machado (D. Antonio) pero otoñada al fin aunque parezca verdosamente primavera. Y no es un juego de palabras y si no lean lo siguiente: "flor, cizaña, perfume y peste, catedral y cabaña". Efectivamente, como el sueño del esclavo negro (o de cualquier esclavo) lleno de luminosidades, arcoirisado de libertades y roto por la realidad del dolor. Es decir siempre lleno de "placer y carroña". Ambivalencia del orificio magnífico, de este agujero de mala fama: "músculo, agujero, almorrana y sepulcro". Y mas, mucho más importante: "Es el ejecutor final que existe en nuestro interior que valoriza cuanto pasa a través del cuerpo".

martes, 9 de septiembre de 2008

José Mª Amigo Zamorano: Luchando contra el olvido

José Mª Amigo Z. versiona o parafrasea o interpreta, eso si libérrimamente, el poema 92 (pag.146) de la antología titulada 'Poesía Anónima Africana' del cubano Rogelio Martínez Furé.

"...
¡A tu salud!
Cuando llegue la hora, dijiste.
Siento que le hora está llegando.
Y te oiré en la puerta hablar:
-¡Oh!, dime, hijo, lo que hiciste:
¿Cerraste mis fríos párpados?
¿Rapaste cabellos y uñas?
¿Me cubriste con cariño? ¡Di!
¿Hiciste gastos en bebidas?
¿Entonaste mis alabanzas?
¡Habla, es tu padre quien lo pide!
Y yo, su vástago, responderé
con la cabeza arrebolada
por una emoción momentánea:
-Cuando tu partiste del país
(allí reinaba la tristeza)
adonde mi madre y tu esposa
enjardinó aquellos corrales
alegrando con sus arcoiris
esa realidad cenicienta,
yo, tu hijo, ¿me perdonarás?
no cerré tus ojos helados,
ni corte cabellos y uñas,
ni te abracé con mi cariño
o pagué bebida a los borrachos.
Pero, a mi modo, canté tus loas
a mi espíritu entristecido
prefiriendo el recordarte
así, cogiéndome la mano,
caminando hasta las eras,
por la tarde, a trillar la mies;
o coger tu botella de vino,
fresca, del arroyo cercano...
Es un secreto, loa única,
personalísima para ambos,
que te voy a desvelar aquí:
Seguí la tradición del vino.
Para demostrártelo ahora
echaré un trago de optimismo
como lucha contra el olvido.
¡Recordándote siempre, padre!
¡A tu salud!

sábado, 9 de agosto de 2008

Lo valioso del secuestro de Txomin Goñi Tirapu

Cuando por los años 1974-75, del siglo pasado, la policía fue a detener a Txomin Goñi Tirapu, no lo hallaron y de rabia le dijeron a su madre:


-No se preocupe señora, ya se lo enviaremos fiambre.

Esta policía que, cruelmente, decía eso a su madre, no debía ser muy perpicaz cuando no torturaba, porque, poco después, llegaba Txomin, vivito y coleando, a su casa, en Martutene (Donostia) donde entonces vivía con su familia.

Al comunicarle que lo andaba buscando la pasma franquista, abrió una ventana que daba al Urumea (la ría donostiarra) y cogiendo una barca (que él y sus hermanos construían de polister) desapareció ría abajo.

¿Por qué lo querían detener? ¿Había matado? ¿Robado? ¿Secuestrado a alguien? No. Lo deseaban enchironar por su militancia en el FRAP que, entre sus postulados, tenía el de derribar el regimen franquista e instaurar una republica popular federativa. Ese era su delito. Es decir: lo querían encarcelar por sus ideas.

El tiempo pasó y su idea de España, como República Popular Federatica, no se llevó a cabo. Unos partidos, como el Partido Comunista de España (PCE), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y grupos poderosos del franquismo, consensuaron una monarquía heredera de la dictadura de Franco, traicionando el sentir popular.

Y aquí estamos, ahora, cuando vemos, en un vídeo, [ http://www.dailymotion.com/video/x301qu_proceso-a-txomin-goni-tirapu_news ]a Txomin Goñi Tirapu cómo es detenido, a la fuerza, por la policía municipal de un pueblo de Asturias, Llanes, en España, en el pleno del ayuntamiento, a la vista de unos impertérritos concejales de las fuerzas políticas que contribuyeron a consolidar al monarca nombrado por el dictador fascista Franco.

Pero, ¿por qué han secuestrado, así, a este luchador? ¿Había matado, robado o secuestrado a alguien? En absoluto. Y tampoco por actividades directas contra la monarquía. La lucha de ahora abarca un círculo más reducido, es menos política y más pegada al terreno. Sencillamente, lo han detenido por ser secretario de AVALL, una asociación de vecinos que luchan contra las corruptelas municipales, las edificaciones ilegales y otros delitos. Lo detienen por querer que las cosas se hagan, como dice la voz popular, 'como Dios manda'. Es decir: bien.

Lo que tiene de ejemplar este secuestro, es que demuestra al pueblo, una vez más, lo que puede esperar de esta monarquía y de su constitución. Eso es lo verdaderamente valioso.

¡Txomin, estamos contigo!

sábado, 2 de agosto de 2008

El Poemen poema de Jon Arzallus Eguiguren

Para un Homenaje a las Víctimas del Franquismo, que a mediados de la década de 1980/90 del siglo pasado se hizo, se editaron dos antologías poéticas: La Memoria y la Sangre y la Antología Poética Vasca. Para esta última se compuso un collage sacando versos de poetas que salieron en 'La Memoria y La Sangre'. Luego no salió editada esta composición. Para recordar a esas victimas, para luchar contra el olvido y para que el trabajo de traducción de Jon Arzallus no permanezca arrumbado en un cajón, publicamos esta composición en euskera que, repetimos, tradujo al castellano.


Ahazteari gogor (Poemen poema)

Ahazte erazka urratzeko,
oroimena eta ixuritako odola
laguntzeko,
ingude gainean darion
soinua lez aldarrikatzen dugu:
antología hau.
Geure hilengatik eskatzen dizuegu
eta ludia isilduko da!
Hildakoen kopa garratz bakartiarengatik,
hilen hagal babesgabeagatik!
Lantza herdoilduz heriotza zeharpasa
eta gure bila datoz berriro
sufrikarioa eta bere mantua
baina ez dugu amor eman oraino.
Gerrate bat galdu zela diote.
Etorkizunik gabeko gizon aldrek izatea,
galdu zuten.
Auskalo nola zebilen garaietan
tajotik bizi eta txiro izatea,
egun bederen
milagro handiagoa da oraino
arrain eta ogiena baino,
zerbait mahairaino ekarri eta
denei iristeraino luzatzea hura.
Ixtean beti norbait
hiltzen duen
urrezko ate justuaren
kontra jarraitzen dugu;
gapirio, giltza eta katea
guztien ere kontra.
Beharko litzateke konta:
nola soldatu bat hil zenean,
urrun,
itsasoa leihoraino igo
eta agazkiaren kontra
egin zuen negar.
Behar zen kontatu baita.
Hara begi atzarri
azken irudien biltzaileak
75 eko irailaren 27 ko
bost bihiburu gazteenak.
Hilen dantza madarikatuaren putza
polbora goizalbakoa!
Gose luzeen aldi motz.
Betiko gogoan geldituak.
Bizkarreaan daratzat. Ez duk ikusten?
Kateaz eta sufrikariozko ibai hantua.
Aldabahots beldurgarri gauekoen,
heriotze luze horma artekoen denborak
(Nolako Miguel sailak!)
Oinaze, izatedun guztiaren ziztari
iraunkorra;
gizon, gizalba bera eskuhartzen
bahitzen, bortxatzen
eta erraietako argia ere
ohozten diozutenak.
Zenbat ginga argik ez gaitu
kutxilo ametsetan murgildu
desfile triunfarien aurrean.
Gaur ordea heroearen ametsak derabiltzagu,
trebatua bait du bihotza
izuikaren ingudegain,
guri izenak ipintzeko
Jaun Bere Fusilarisimoak
utzitakoetan.
Aldiz, itsua bait da odola
eta hor daude hilak
gogaikarrriko arrendeika;
mamuen kabixuloa bixilekutzat
hartu duten ezezagunak,
oinazeak eta turturak
eskuloturik,
Frankok berak
Espainietako kaudillo,
sutegiko ingude eta mailu zenak,
bonbardeoek,
Konbatiente liluratien oihuek
eta mendiak bete hilek
kondekpraturiko
errementari zenak erasotakoak.
Izugarri sinplea da gainerakoa guztia:
ur naturala iturriaren irudikoa
(eguntxintean karraxiak. Larrugorritan bizkarrak.
Gainerakoan dena berez...
Hilerrietako murrailak pirikortez betedira.
Bekokietan daukagu hildakoen zigilua
pisuago existentzia baino.
Zeren ez bait da
hildako bat bakarrik
hildako balio duenik.
Har ezazue bestela baten sabia lodia,
bota itsasora
eta ikusiko duzue nola
ekaitzak baretzen dituen!
Beste bat izan zen ordea,
haien bizitzako historia
eta beste bat
itsasontziarena ere.
Lugorriari loturik dagoen
aspirileko arrosarena bezain zaila
izan zen garaipen bakoitza,
zeren ez bait da
borobila gure lurra
patio karratu bat baizen
arte tzarrez korapilatua
(garrote makurra
martxoaren bila, Puig Antich)
Elur sailak ebakiz
zetorren udaberria
eta egunak haanrrak baino lehen
geratu zen ixuria
betiko.
Garbitu ta garbitu
jarraitu zuten harakinek;
Sanson Carrasco, tatar eta arloteek,
mentura guztien.
Ezdut ahaztuko harakina
herri bat osoa duzula hila.

Hitzondoa
Halabaina biktimek
badute ganibeta,
hala dio egun berriak,
ala adazka berdeak eta
hala lore dirdiratiak.
Ez gaude bilutsik.
Lurra bera bezain handi
bait da gure ametsa.
Xoriak isildu baino lehen
altzako da ahotsa:
Begira aurrera, ene semeok,
oihuak korrituko du Iberia
hezurrik hezur.
Begira aurrera!
Jaso gogoan eta idatzi berriro
histiriako hormetan.
Azken negozotinekin
kuzkurturiko ukabilak.
Begira aurrera!
Linu ta olibaren,
asfaltoa eta makinen semeok.
Nirnari daude oraino izarrak.
Hor dirau, nozki, alanbresareak.
Ordea egun batez
gurekin egongo zarete
zeuok gura zenuten lez.
Ez da gelditu borroka.
Eskuetako kataiok berok
nahi ditugu eten denok.
Eta jakin!
Jakin gero ondo!
Eta grabatu oroitzapenaren
begi zabalietan!
Hori posible soil soilik
kontahala odol errkek
ebaki dutelako heriotza bitan.
Abestu du etxe guztiak
sugeak ihesegitean.
Ara Mateix,
Hainbat ziurtzari
neurria hartzeko unean
gaude agian:
baztertu bait da odola ilunpetara.
Eman diezaiogun Nerudarekin bukaera.
Ezagutuz egin dezagun bidea
unkituz zuzentasuna,
zorroztasuna izan dadin
pozaren baldintza
eta menderaezinak zaitezen horrela.

viernes, 6 de junio de 2008

José Mª Amigo Zamorano: "La carrera ciclista"

En el pueblo estaban de fiestas. Se había organizado para ese día una carrera ciclista. La plaza mayor fue invadida por automóviles con bicicletas en las bacas. Poco a poco fueron llegando ciclistas con sus llamativos y multicolores ropajes. Los vecinos se arrimaban a las vallas para ocupar los sitios mejores a lo largo de la calle principal.



Para los entendidos la carrera era importante ya desde hace años: Pero este ño lo era aun más porque el premio se había incrementado considerablemente y se habían acercado figuras relevantes del ciclismo como moscas a la miel.

Una de ellas atraía las miradas de los espectadores. Sobre todo chicas. Era un ciclista de tez morena, faz angulosa, barba tan cerrada que, a pesar de estar bien rasurado, se le notaba el negreo en su cara. Mirada penetrante y sonrisa irónica. En ese momento se frotaba sus piernas morenas de músculos pronunciados por el ejercicio del pedaleo.

Cerca de él, junto a las vallas, unas chicas reían y lo provocaban con piropos:

-¡Morenazo! ¡Guapo! ¡Tío bueno!...

No hacía mucho caso acostumbrado, como estaba, a ese tipo de demostraciones.

Se le acercó un compañero y se levantó para hablarle. Miró casualmente hacia donde estaban las mozas. Una de ellas, aunque sonreía como las otras, le pareció diferente: pelo corto, cara muy blanca y redonda, ojos verdes, grandes y luminosos. Mientras charlaba con el otro ciclista sus miradas se cruzaron y ella se encendió, coloreándosele la cara como un tomate. Tanto que a él le pareció hermosísima. ¡Vamos, que se quedó prendado de la moza! Y a pesar de los llamamientos a que se pusieran en la línea de salida se le quedó grabada la cara.

Se colocó en el lugar que decidieron en el equipo. Hasta el fondo de la calle a ambos lados de las aceras se había colocado muchíma gente. Al ser las fiestas anuales del pueblo de cuando en cuando se oía la musiquilla de algún tiovivo, de los autos de choque o de vaya usted a saber que chiringuitos. Por donde extendía su vista destacaban por encima del público numerosas casetas de feriantes: a los puestos de churros o de fritangas, se unía ahora otros para preparar cocina turca o marroquí, y la venta ambulante de ropa de gentes hispanoamericanas: bolivianos, peruanos, ecuatorianos... hombres, mujeres y niños de rasgos andinos, pequeños, morenos... de ojos ligeramente achinados...

Miró hacia el punto donde había visto esos ojos verdes y luminosos. Pero ya no estaban las chicas. Se acercaba el coche de policía indicando que pronto comenzaría la carrera. El concejal de deportes dio la orden de salida. Eran varias vueltas por calles del pueblo. El sol calentaba de lo lindo.. Al principio todos los ciclistas se lo tomaron con lentitud. Gozaban de las bellezas que les deparaba el pueblo al tanto que calibraban las dificultades del trayecto. En un tramo podían apreciar la impresionante mole del castillo y un fondo de valles cubiertos de pinares y robles.

Y, allí, encima de un risco, la vio. Era ella, la de los ojos verdes. Un ciclista le pasó rozando, se le puso delante y cuando quiso recrearse con la moza venía una curva que cerraba la vista del risco. Se quedó un poco defraudado.

Pronto olvidó este episodio, porque estando, como estaba, dispuesto a ganar se dio cuenta que algunos de los que corrían con él y que conocían el peligro de la velocidad que adquirían en momentos precisos se habían colocado más adelante y tenía que pasarlos o como mínimo colocarse lo más cerca posible para vigilarlos y cortar de raiz una escapada que después podía ser insuperable. Aun quedaban vueltas, pero no tenía que dejarse abandonar. Su experiencia le indicaba que cualquier liberalidad de pensamiento podría ser fatal paar una consecución positiva de la carrera ciclista. El era un profesional. Y a mucha honra. Tenía que concentrarse y nada ni nadie distraerlo del objetivo principal: ganar la carrera. Ni esa moza por muy hermosa que fuera. Que lo era. Pedaleó cun fuerza. El públicó le ovacionó y pronto se colocó paralelo a esos que sabía eran sus contrincantes más notorios.

-Te habías rezagado -le dijo uno.

-¡En qué estarías pensando! -exclamó otro.

-En dos buenas tetas -espetó el tercero riéndose.


Permaneció mudo, en parte porque venía una curva y en parte para no servir de chacota a sus compañeros muy amigos, aunque contrincantes.

En la curva creyó verla. No, no era ella. Por cierto, esa si tenía buen tetamen, pensó para si. Era curioso que no se hubiera fijado en esa parte de la anatomía de la moza de los ojos verdes. Lo atribuyó al hecho, cierto, de la hermosura de sus ojos que le atrajeron como un imán. Porque a él, precisamente a él, la delantera nunca le pasaba inadvertida. No había otra razón. Cuando volviera a verla, si la veía, que la vería. De eso no tenía ninguna duda. Ya haría ella por buscarlo, se fijaría en esos apéndices mamarios. Se sonrió para sus adentros. Y su razonamiento no nacía de una petulancia propia de de un ciclista que se cree el dios del mundo. Ni hablar. Surgía de la experiencia de otras carreras en otras localidades. Luego, sacaba esa conclusión del enrojecimiento de su cara. Una muestra de la atracción que la moza había sentido hacia él.

Pedaleó con ansia y se colocó a la cabeza del pelotón. Calculó que estarían por la mitad de la carrera. Era el momento en el que se va diezmando el grupo. Las fuerzas van fallando en los individuos peor preparados y se retrasan. Sienten un agotamiento que por momentos se transforma en angustia y se ven morir. De ahora en adelante cada vuelta era un tormento dificil de soportar. Muchos no podrían ni con su alma por muy etérea que fiera. Lo más seguro es que solo cuatro o cinco, como siempre, resistirían el ritmo acelerado al frente del pelotón. Esos eran los peligrosos. A esos tenía que tener a raya. Naturalmente ganaría. Como siempre. Alguno podría pensar que se repetía al decir, como decía, 'como siempre'. Pero era la pura verdad. No podía utilizar otra locución porque esta era la que resumía su historia en el el ciclismo. Si, siempre ganaba. En todo.

Para corroborar sus reflexiones, allí estaba. Era ella. La moza. Le ofrecía una botella de agua que agradeció. Lo agradeció por muchas cosas: porque tenía necesidad de agua, porque era una prueba del atractivo que tenía con las mujeres, porque necesitaba verla y también, por qué no, para calibrar el grosor, el volumen, la medida exacta de su delantera a la que antes no había prestado atención. En este caso el resultado no daba igual. Lo decía por la canción de los mozos y mozas del pueblo entonaban y llegaba a sus oídos: 'Hemos venido a emborracharnos y el resustado nos da igual ¡Alcohol, Alcohol, Alcohol!'. No podía é, el ciclista, el campeón, concordar con el estribillo: a él no le daba igual que la chica de ojos verdes, grandes y luminosos, tuviera buene pechera o fuera lisa como una tabla. En este caso el tamaño si que importaba. Su inspección con la mirada, claro, (la otra vendría después), logró una calificación más que notable. Los genitales lo captaron. Daba gracias en esre caso a que estuviera subido en una bicicleta y que los trajes fueran tan ajustados que no permitían el movimiento de su miembro viril. De lo contrario su vergüenza le saldría por todos los poros de su piel.

Estos pensamientos por poco casi le cuestan salir derrotado en la carrera. Se retrasó y cuando sonó la sirena de la policía municipal estaba lejos de sus contrincantes. Costole Dios y ayuda lograr que su rueda pisase la meta con unos centímetros por delante de los otros. Pero lo logró. Como siempre.

Después de descansar se dijo:

-Ahora, a por el otro triunfo.

Tenía pensado quedarse tarde y noche a la fiesta del pueblo. Pasó con sus compañeros por un bar. La vió. Allí estaba. En un bar. Hermosa. Cara redonda. Pelo corto. Ojos verdes. Luminosos. Reía. Lo miraba. Pero, ¡ay!, para su desgracia, estaba en brazos de otro.

Fdo: José Mª Amigo Zamorano


viernes, 30 de mayo de 2008

Aimé Cesaire: 'Hábil tallador de pedernal'

(En recuerdo y homenaje a Miguel Ángel Asturias)


hábil tallador de pedernal
sembrador al voleo de semillas de oro en la densa
crin de la noche hipocampo
cultivador demente de diamantes
mellador de hachas como ningún árbol de la selva
Miguel Ángel se sentaba en el suelo
y ponía un amuleto en el huesecillo de sus palabras
cuatro palabras de sol blanco
cuatro palabras de ceiba roja
cuatro palabras de coralillo

Miguel Ángel se tomaba un buen trago
de aguardiente de estrellas maceradas por nueve noches
que hervía en la garganta no extinta de los volcanes
y su tráquea de obsidiana

Miguel Ángel contemplaba en el fondo de sus ojos
las semillas que alcanzaban gravemente su perfil de árboles

Miguel Ángel acariciaba con su pluma
la gran bóveda de los vientos y el remolino polar

Miguel Ángel iluminaba con pinos verdes
la cabeza azul de los papagayos en la noche

Miguel Ángel bañaba con sangre de estrellas lácteas
de venas esmaltadas y frondas de luz
la huella gris
de la hora del día de los días del tiempo de los tiempos

y luego
Miguel Ángel desataba sus músicas severas
una música de arco
una música de olas y jícaras
una música de ríos que gimen
puntuada por cañonazos y frutos del curupay
y los buriles de cuarzo tamborileaban
las agujas de jade despertaban a los cuchillos de pedernal
y los árboles resinosos
Miguel Ángel hechicero de los versos relucientes

el samán se tambaleaba con sus locos brazos enredados
con todos sus dijes de máquinas extraviadas
con la risilla del mar en calma
en el cuello cosquilludo de las caletas
y la amistad minuciosa del Gran Viento

cuando las flechas de la muerte alcanzaron a Miguel Ángel
no lo encontraron yaciente
sino erguido en su gran estatura
al fondo del lago que se iluminó

Miguel Ángel hundió su piel de hombre
y se puso su piel de delfín

Miguel Ángel se quitó la piel de delfín
y se volvió arcoiris

Miguel Ángel se desvistió la piel de agua azul
vistió su piel de volcán

y se instaló montaña siempre verde
en el horizonte de todos los hombres -



De Poesía completa© Editions du Seuil— Traducción de Una Pérez Ruiz