miércoles, 17 de enero de 2007

FORUGH FARROJZAD: Regalo


Regalo


Lo digo desde el final de la noche,
desde el final de la oscuridad,
lo digo desde el final de la noche.
Si vienes a casa,
tráeme, amor mío, una luz
y una ventana
desde la que pueda ver
la felicidad que bulle en la calle.


Forugh Farrojzad

Traduce: Najmeh Shobeyri


EN 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 6 AÑO DE 1997

FORUGH FARROJZAD: muñeca de cuerda

FORUGH FARROJZAD: Muñeca de cuerda

Es posible un silencio aún mayor
y más largo.
Con la mirada fija de los muertos
en el humo del cigarrillo,
en la forma de la taza,
en la flor sin color de la alfombra,
en una línea imaginaria en la pared.
Es posible apartar la cortina
con violencia, y mirar
la lluvia en la calle,
el niño que se refugia
con sus cometas,
el carro desvencijado que abandona la plaza
apresurado y ruidoso.
Es posible seguir aquí,
detrás de la cortina, sin ver, sin oír.
Es posible gritar,
con una voz falsa, dura, ajena:
"Quiero".
Es posible convertir a una joven sana y hermosa
-en los rudos brazos de un hombre-
en un cuerpo cuya piel sea de cuero.
Es posible mancillar el amor
en la cama de un borracho, de un loco, de un nadie.
Es posible humillar sin parecerlo,
cada misterio.
Es posible dedicarse a resolver un pasatiempo.
Es posible la alegría al descubrir una respuesta sin sentido,
una respuesta vana, cinco o seis palabras.
Es posible arrodillarse para siempre,
la cabeza baja, frente a un sepulcro frío.
Es posible ver a Dios en un pudridero de confusión.
Es posible creer a cambio de unas monedas.
Es posible pudrirse en los cuartos de una mezquita,
como un santo varón.
Es posible obtener el mismo resultado
en una suma honesta, siempre la misma.
Es posible equiparar tus ojos en la cólera,
al descolorido botón de unos zapatos viejos.
Es posible evaporarse, como el agua del charco.
Es posible ocultar en el fondo de un barrila belleza de un momento de pudor,
como una fotografía en blanco y negro, fugas, grotesca.
Es posible colgar del marco vacío del día
la imagen de un condenado, vencido o crucificado.
Es posible cubrir con caritas las fisuras de la pared.
Es posible mezclarse con las imágenes más absurdas.
Es posible ser como las muñecas de cuerda,
ver el mundo con ojos cristalinos.
Es posible dormir largos años
en una caja de lana,
con el cuerpo relleno de pajas.
Es posible gritar sin motivo,
con el apretón de unas manos abusivas.
Oh, soy afortunada.

Forugh Farrojzad (Teherán, 1934 - 1967 [1312 / 1345 H. S.]
Traduce Najmeh Shobeyri

EN 'CAMINAR CONOCIENDO', PAGINA 37, Nº 6, AÑO 1997

RENACER: de Forugh Farrojzad

Todo mi ser es una oscura aleya(*)
que se repite y que te lleva
a un amanecer de amaneceres,
de floreceres eternos.
En esta aleya
he suspirado, ay,
en esta aleya
te he injertado
al árbol, al agua, al fuego.
La vida quizá es
una larga calle
por la que pasa cada día una mujer con una cesta.
La vida quizá es
la cuerda
con la que un hombre se cuelga de un árbol.
La vida quizá es el niño que vuelve de la escuela.
La vida quizá es
ese cigarrillo que se enciende
en la pausa entre dos abrazos.
O esa mirada absorta del transeúnte
que se quita el sombrero
y saluda: ¡"buenos días"!
con una sonrisa insignificante.
La vida quizá es
ese instante sin continuidad en que mis ojos
se derrumban en los tuyos ...
y hay aquí un significado
que confundo
con las percepciones de la luna
y de la oscuridad.
En una habitación a la medida
de la soledad,
mi corazón, a la medida del amor,
repasa los pretextos
más sencillos de su dicha;
la belleza de las flores que se marchitan
en la maceta,
en retoño que tu sembraste
en el jardín de nuestra casa,
el trino de los pájaros
que cantan
a la medida de esta ventana.
Ah, esa es mi parte.
Esa es mi parte, mi parte:
un cielo que se separa de mi
a través de una cortina.
Mi parte
es descender escaleras gastadas
y unirme a algo
que es corrupción
y es desconocido.
Mi parte
es un paseo nostálgico
por el jardín del recuerdo
y morir en la tristeza
de la voz que me dice:
"Quiero tus manos".
Hundiré en el jardín mis manos,
germinarán, lo sé, lo sé, lo sé,
y las golondrinas pondrán sus huevos
entre mis dedos,
sucios de tinta.
Colgaré de mis orejas dos cerezas
rojas, gemelas,
y pegaré en mis uñas pétalos de dalia.
Hay un callejón donde los chicos
que me amaron hace tiempo,
con los mismos cabellos revueltos,
cuellos finos
y piernas delgadas,
piensan en la sonrisa inocente
de una niña que una noche
se llevó el viento.
Hay un callejón
que mi corazón ha robado
a los barrios de la infancia.
Viaje corporal por la línea del tiempo,
con un cuerpo que fecunda
la línea del tiempo,
el cuerpo de una imagen que se piensa,
que vuelve de la fiesta en un espejo.
Así es como alguien muere
y alguien se queda.
Ningún pescador puede
encontrar ninguna perla
en un arroyo humilde,
arroyo que desemboca
en una charca.
Sé de un ángel pequeño y triste
que vive en el mar
y toca su corazón
con un ney(*) de madera, lentamente.
Un ángel pequeño y triste,
que muere de noche
por un beso
y nace al amanecer
también por un beso.

Forugh Farrojzad
(Teherán, 1934 - 1967 [1312 / 1345 H. S.])

*Aleya: cada verso coránico
*Ney: flauta de junco, típica de Irán

DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', Nº 6, PÁGINAS 38 y 39. JULIO DE 1997. TRADUCE, LA PERIODISTA IRANÍ NAJMEH SHOBEYRI..........................................................

COPIAMOS DE INTERNET:

Nació en Teherán en 1935, en pleno proceso de occidentalización. Se casó a los dieciséis años y, al año siguiente, tuvo a su único hijo, Kamyar, cuya custodia le fue retirada tras su divorcio en 1954. En 1955 publicó su primer libro de poemas, La cautiva. Al año siguiente viajó durante nueve meses por Europa y publicó El muro. Su vida independiente y libre era motivo de escándalo en los cerrados cenáculos literarios. En 1958 publicó su tercer poemario, Rebelión, e inició una relación sentimental con el cineasta y escritor Ebrahim Golestan, que en 1962 produjo la primera película de Forugh, La casa negra, un breve documental sobre la leprosería de Tabriz, que algunos han comparado con Tierra sin pan, y que el crítico Mohsen Majmalbab definió como “la película más bella del cine iraní”. En 1964 publicó Nuevo nacimiento, un hito en la poesía persa contemporánea. Murió el 14 de febrero de 1967, cuando el coche que conducía se estrelló contra un muro. [Nuevo nacimiento, colección poesía del oriente y del mediterráneo, nº 21]

Oh... Esta es mi suerte


Oh...

Esta es mi suerte

Esta es mi suerte

Mi suerte es el cielo que se oscurece a través de las cortinas

Mi suerte es bajar por escaleras abandonadas

y encontrar algo en decadencia y exilio

Mi suerte es un penoso caminar por el jardín de los recuerdos

y la entrega de mi alma a la melancolía de una voz

que me dice:

amo tus manos



Yo planto mis manos en el jardín

Creceré

lo sé, lo sé

Y las golondrinas pondrán huevos

en mis manchadas y ahuecadas manos



En mis orejas cuelgo los aros

de un par de guindas rojas

y en mis uñas fijo hojas de dalias

Hay una calle donde los muchachos que me amaron,

con los mismos pelos alborotados,

cuellos largos y delgadas piernas,

todavía piensan en la sonrisa inocente de la niña

que una noche se la llevó el viento



Hay una calle que mi corazón

se ha robado de los barrios de mi infancia



El viaje de los sentidos a lo largo de la línea del tiempo,

e impregnar la línea seca del tiempo

con la forma de conscientes pensamientos

que regresan desde la fiesta de imágenes espejadas



De esta manera

alguien muere

y alguien permanece


Forugh Farrojzad

(traducción de Loreto Labbé)

martes, 16 de enero de 2007

UNA PEQUEÑA PINCELADA

Forugh Farrojzad, creadora nacida en Teherán en 1935, es una figura esencial en la historia de la cultura de Irán durante el siglo XX. Fue criada durante el proceso de occidentalización del período de la dinastía Pahlavi, pero dentro de un hogar de clase media observante de las tradiciones del mundo islámico-persa. Aunque ya componía versos en sus años estudiantiles, no es sino hasta después de una compleja travesía personal -matrimonio, divorcio, pérdida de la custodia de su único hijo- que irrumpe en la escena literaria con el volumen Cautiva (1955), cuyas poesías iconoclastas reciben el rechazo de los academicistas. El muro (1956) y Rebelión (1958), sus subsecuentes libros de poemas; la lectura de autores como Paul Verlaine y Paul Eluard; un primer viaje a Europa y el inicio de su relación sentimental con el cineasta Ebrahim Molestan forman parte de la primera etapa del itinerario de la poetisa. Tras estudiar cine en Inglaterra, dirige el cortometraje documental La casa negra (1962), referente a una colonia de leprosos en Tabriz, que es galardonado un año después en el Festival de Mannheim, Alemania, y presenta el volumen de poesías Nuevo nacimiento (1964), que refleja su emancipación y liberación de la tradición, tanto en el plano formal como personal. Dueña de una creatividad y personalidad anticonvencionales, la escritora-cineasta abre su abanico hacia la actuación teatral y envía a las prensas el poemario póstumo Tengamos fe en el comienzo de la estación del frío (1965). Cuando preparaba el papel de una obra teatral, Farrojzad falleció en 1967 en un accidente automovilístico. La temprana incursión en el mundo creativo se cerró con la pronta despedida de una personalidad descalificada por los sectores más conservadores de la sociedad iraní, admirada por escritores y cineastas de todo el mundo y emblema del feminismo en su país.

(tomado de internet)

UNA RESEÑA: Trinidad de León-Sotelo

Llega a España por vez primera la verdadera voz poética de Farrojzad

(Se puede apreciar que la autora del artículo no conocía la revista 'Caminar conociendo')



TRINIDAD DE LEÓN-SOTELO



Forugh Farrojzad, muerta en accidente a los 32 años, cuyos libros estuvieron prohibidos en su tierra, es ahora una autora admirada, incluso una imagen simbólica. «Mi existencia entera es un verso oscuro». Quien así escribió lo hizo con propiedad, conocedora de los sinsabores que acarrea a una mujer, y no digamos si es musulmana, negarse a aceptar el papel convencional que la sociedad le asigna. De Forugh Farrojzad (Teherán, 1935-1967) se edita ahora en España «Nuevo nacimiento» (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo), que han traducido Clara Janés y Sahand. No es éste el primer libro que llega aEspaña de la escritora iraní, pero puede decirse que descubre su verdadera voz poética, de ahí su importancia. La selección ofrece poemas de «Rebelión»(1957), «Nuevo nacimiento» (1964) y «Tengamos fe en la estación del frío», fechado en el año de la muerte de su autora. Muerte de la que, por cierto, aún se discute si fue suicidio o accidente casual o provocado. La cuestión es que Farrojzad es hoy por hoy una imagen simbólica como lo es, por ejemplo, García Lorca. Citar al poeta de Granada no es capricho, ya que, como explica Janés, «la poesía persa contemporánea es muy interesante, porque la modernidad se hace a través de Lorca, escritor que tradujo a la lengua persa Ahmad Shamlú». Se cierra así una especie de curioso círculo ya que «la Alhambra está hecha por arquitectos persas y Lorca conoció muy bien el mundo arábigo andaluz». Cuenta Clara que el proceso del libro ha sido complicado. Empezó a trabajar en él hace cuatro años, pero entre los conflictos que surgieron no faltó incluso la pérdida del original. La poeta iraní fue descubierta por la española de un modo que aún no se explica: un buen día le llegó, desde Bolonia, una revista universitaria con versos deFarrojzad y esta es la fecha en la que aún desconoce el remitente. «Quedé fascinada», evoca. Considera a Forugh una superdotada, ya que hizo incursiones y con éxito en el mundo del teatro y del cine. Un filme suyo rodado en una leprosería se vio en el último Festival de Valladolid. La mujer que por su obra fue tachada de corruptora de la sociedad iraní -una mujer no puede ser «persona sexual» ni en sus poemas-; que sufrió la calumnia -se publicaban listas con los nombres de sus posibles amantes-; que sintió la humillación -tras el divorcio se le negó el derecho a ver a su hijo-, entendía, no obstante, que la poesía era «un amigo íntimo en el que descargaba su corazón». Su obra estuvo prohibida en su tierra natal durante años, pero hace dos Janés descubrió con alegría, en el transcurso de una estancia en Irán, que los libros de Farrojzad están a la venta «incluso con fotos en las que no tiene cubiertos los cabellos». Ahora se admite que «amén de tener la fuerza de las imágenes de un Lorca no es ajena al surrealismo francés, ya que fue gran lectora de Paul Eluard. Es sorprendente, porque aunque rompe con la tradición, también la incorpora a su obra. La pugna de estilos dentro del poema representa la lucha hombre-mujer».

Ya se escribe citando sus versos: un ejemplo

Saludaré de nuevo al sol

fabian 28 Agost, 2006 20:28


El calor no es tan intenso, aunque sí la luz que todavía ciega mis ojos.

"Saludaré de nuevo al sol"



Margarita ya está inquieta, ya suenan las campanas de recogida del fin del verano. Son sus últimos días de vacaciones y su mente está ya más en el trabajo. Yo espero pacientemente el anhelado otoño en que la luz sea más suave y tamizada, pese a que ya las nubes algodonosas recorren los cielos.

"Saludaré de nuevo al sol
al arroyo que corre en el interior
a las nubes que fueron mis largos pensamientos
al doloroso crecimiento de los álamos del jardín
que atravesaban conmigo las estaciones secas."

El otoño es, para mí, el comienzo del año, el inicio de una nueva etapa, la esperanza de un nuevo ciclo de vida. Pacientemente espero.
Una foto, un archivo musical... ¿Qué foto poner? Elijo este claustro de un antiguo edificio, el Seminario viejo. Lo desconocía totalmente hasta que una tarde, no hace muchos días, pasamos junto a él. Rincones desconocidos de la ciudad. Ya he puesto varias fotos de claustros. Se me hace dificultoso encontrarlas por lo que me conviene reunirlas ...
¿Y qué texto? Otra vez con las mismas dificultades. Ayer oí una poesía... la busco en Internet. La autora es persa, bueno, murió en un accidente ya hace algunos años. "Saludaré de nuevo al sol", me gusta, yo también espero al nuevo sol otoñal, el que no ciega.

"Saludaré de nuevo al sol [...]
a las bandadas de cuervos
que me obsequian
con el aroma de los nocturnos campos de labranza
a mi noche que vivía en el espejo
y se parecía a mi vejez
y a la tierra cuyo agitado interior
llenaba de semillas verdes mi anhelo de repetirme "


Yo también saludaré a mi noche, a esas horas de oscuridad llenas de lectura. ¿Mi vejez? No quiero pensar en ello, me causa temor; aún es pronto para hablar de ello. "El anhelo de repetirme", dice el poema. Es imposible. Cada día es diferente a los demás y nosotros también. A veces pienso en una palabras, una imagen, una música que fueran tan completas que bastaran para siempre. Pero no, cada día una imagen, unas palabras, un archivo musical diferente, distinto. ¿Habrá en el mundo para tantas palabras, tantas fotos y tantas músicas? Y la verdad es que cuanto más busco, más me parecen infinitas, incontables las imágenes, las palabras y las melodías. ¿La vejez? Cuando sea viejo repetiré uno tras otro los artículos de esta bitácora. Pero mientras, dejad que vea cada día la luz como nueva, a Margarita como una chiquilla y a mí mismo como un joven que empieza... ¡Qué sueños!

"Saludaré de nuevo al sol [...]

saludaré de nuevo

Vengo, vengo, vengo
con mi cabello :prolongación de olores subterráneos
con mis ojos: intensas experiencias de oscuridad
con las matas que he cortado en los páramos del otro lado del muro


Vengo, vengo, vengo
y el umbral se llena de amor
y yo, en el umbral, a los que aman
y a la muchacha que aún está aquí
en el umbral lleno de amor
saludaré de nuevo."

"En el umbral lleno de amor saludaré de nuevo con mis ojos: intensas experiencias de oscuridad". Experiencias de oscuridad, pese a las palabras, pese a las fotografías, pese a todo. Eso somos: experiencias de oscuridad. Con todo, como la poetisa, Forugh Farrojzad (1935-1967), yo también saludaré al sol. Desde mi caverna, experiencias de oscuridad, también deseo saludar de nuevo al sol del nuevo año que ya se presiente, del próximo otoño en que las hojas de los árboles caen en el silencio del estudio y de la reflexión para después brotar con la primavera.
Margarita ya está pensando en el nuevo curso. Yo la esperaré en casa... ¡Qué bonito sería encontrar un poema nuevo de palabras sencillas!

He encontrado este poema en el foro de emboscados y en adamar.

TOMADO DE INTERNET. FIRMADO POR UNO/A LLAMADO FABIAN