jueves, 14 de junio de 2012

Mal se llevan Fernando Isaac Cardoso y el Vino


lunes, 5 de octubre de 2009

Fernando Isaac Cardoso y el Vino

Nos dedica, ahora, nuestro amigo, Antonio J. Escudero Ríos, este libro 'Utilidades del agua y de la nieve, del beber frío y caliente' de Fernando Isaac Cardoso. Es un libro reeditado por 'Hebraica edicciones'. En edición facsímil de la de 1637. Sacada en el 2003. Un poco tarde esta dedicatoria. 
Pero que agradecemos.

En su presentación, Jacobo Israel Garzón, quien, según separata que firma nuestro amigo Antonio, es presidente de la Comunidad Judía de Madrid, nos dice:

"Fernando Cardoso debió nacer en 1603 o 1604 en Trancoso, en la Beira portuguesa, población próxima a Celorico da Beira, en el seno de una familia de cristianos nuevos que seguramente conservaron algún tipo de judaismo. En esa misma región nacieron por esa misma época más o menos algunos de los más prominentes personajes del marranismo ilustrado del siglo XVII, como Rodrigo Méndez Silva, famoso por sus estudios genealógicos, Miguel Silveyra, poeta y matemático, y el erudito Tomás de Pinedo, pariente del anterior, nombres qque avalan la existencia de una comunidad judeoconversa culta y muy probablemente adinerada."

No vamos a tratar para nada de la obra, cualquier interesado puede hallar referencias en Internet mejor explicadas de lo que nosotros pudiéramos decir. Tampoco nos vamos a detener en la biografía del autor ya que en Wikipedia, por ejemplo, puede leerse muy bien redactada una. Solo queremos dar testimonio de esta dedicatoria de nuestro amigo. Y de paso, ya que es un libro sobre el agua, dejar constancia de que el autor no tiene más remedio que referirse, un poco, sobre el vino. Lo que nos ha alegrado.

Además, y lo queremos destacar, tanto elogio del agua, tanto elogio, sin una palabra piadosa acerca del vino nos hace temer que no es muy muy científica. Aunque solo sea porque el vino también tiene una cierta cantidad de agua.
De modo que el autor se ve obligado a decir, por ejemplo:

"No se me olvida el decir Horacio, que las Musas huelen a vino de mañana, y que Aristófanes, Alceo, y Enio nunca hacían buenos versos si primero a la vena no calentaba el vino. Lo mismo usaba Anacreonte, si bien le salió caro el gusto, pues bebiendo se ahogó con un grano de uva. (¡Vaya por Dios!) Las Romanas igual castigo recibían en el vino y en el adulterio. Las mujeres de Marsella y las de Mileto eran engrandecidas por aguadas..."

Y así sigue el Cardoso erre que erre contra el vino. Esperemos que Yavé o Jehová lo haya perdonado. Nosotros ya lo hemos hecho bebiéndonos unos tragos del divino vino de Tierra del Vino. De donde somos.

Fdo: José Mª Amigo Zamorano

José Mª Amigo: 'Me has hecho popular, José Mª'


martes, 10 de noviembre de 2009

José Mª Amigo Zamorano: Recordando a Eusebio García Luengo

Al recortarnos el bigote ante el espejo, un bigote blanco, nada simétrico, porque por una parte caen los pelos sumisos y por la otra se encrespan rebeldes; al recortarnos el bigote, decimos, nos hemos acordado del viejo escritor García Luengo (D. Eusebio) ¿Por qué? Bueno, porque tenía una barba de varios días que durante toda su vida se recortó él, sin que nunca fuera al barbero; Porque tenía una barba también insumisa; porque conversamos, aquí, en Las Navas del Marqués, durante más de 15 años, todos los veranos; porque sus charlas, sus palabras, sus observaciones, sus recuerdos, desembocaron, por nuestra parte, en amistad, en querencia; porque nos acordamos de él...

(Aquí hacemos un aparte; ¿nos consideraba don Eusebio García Luengo sus amigos?... No sabríamos afirmar que fuera recíproca esa amistad; aunque esto necesitaría algunas palabras mas por añadidura; veamos: nunca mostró un rechazo, la menor animadversión, ningún atisbo de malquerencia hacia nosotros, pero, a la edad que lo conocimos, ya con 80 años, alejado de la vida literaria y después de haber luchado tanto, vivido tanto, haber conocido a tantas personas, ser de verbo fácil, pues le gustaba hablar... no podríamos asegurar asegurar, rotundamente, que nos tuviera por amigos... sería muy arriesgado declararlo. Creemos que si. Y muestras contrarias no tenemos. Pero, como hijos de campesinos, tímidos como el propio D. Eusebio y rencos además, que se le va a hacer la culpa fue de la poliomielitis, somos desconfiados. Y de todas maneras ya no lo podremos averiguar si nos tenía por amigos, no podremos preguntárselo pues murió en el 2003 a los 93 años de edad. Dulcemente, al parecer. En la cama, de su casa de la calle Ibiza de Madrid. Y además hubiéra sido inútil, pues tenía tantas conchas o más que los galápagos, y como él decía, era tan cobarde que para no tener un enemigo más, se habría envuelto en palabras de las que no se iba a salir nunca, ¡jamás!, lo asediaras por donde lo asediases. Sin embargo, alguna consideración si que debió de tener con nosotros, aunque solo fuera porque le hicimos varios homenajes, uno con categoría de nacional, a su labor literaria y nunca, jamás, mostró rechazo alguno a estos propósitos nuestros.

Como él decía, lo dimos a conocer.
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-Me has hecho popular.
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En esas palabras había cierta verdad y mucha ironía, ya que estaba harto de que lo conocieran. En toda España. Pero, si, efectivamente, lo presentamos ante un numeroso público de veraneantes y gentes naveras, quienes, sorprendidos, descubrían que bajo la apariencia de un mendigo se escondía un hombre sabio, culto, de conversación agradable y fluida, sugestiva y atrayente.

Decíamos, apariencia de mendigo, o vagabundo, o pordiosero... Y si, la tenía. Cuerpo delgado, encorbado, con cayado, cara amojamada, con barba de varios días, cada pelo por su parte, cabello blanco, gorra de plato, ropas demasiado amplias, como de prestado, unos zapatos largos, desgastados, sin lustrar, demasiado grandes para él, quizás. Todo llevaba a la conclusión de que estábamos ante un pobre de solemnidad. Si a eso le añadimos las manchas en la pechera, o en otras partes del cuerpo, corroboraba aun más esa primera impresión. Hasta él nos dijo que, una vez, le dieron unas monedas como limosna. Y como viera que por mucha explicación que les dio los que depositaron la limosna no parecían escucharlo... se guardó 'las perras' y siguió andando.

Esa apariencia de mendigo, o vagabundo, o desarrapado, o... o también marginado, desvalido, débil, indefenso... llevaba a ciertas personas a acercase a él con ánimo conmiserativo. Nos contaba, al respecto, que, la calle Ibiza, donde tenía su residencia habitual, tiene un bulevard al que acudía muy a menudo sentándose, muchos ratos, en los bancos de ese paseo. A gastar el tiempo y a ver 'pasar al personal, como dicen en Madrid'. Explicaba sus numerosos paseos por la calle porque padecía de claustrofobia...
Bueno, sigamos con lo que les queríamos contar: se dio cuenta de que hacía varios días una señora, al pasar cerca del banco donde estaba sentado, lo miraba con cierto interés. Y ya, un día, se acercó interesándose por él: que de dónde era, que si se encontraba solo, que si necesitaba ayuda... D. Eusebio García Luengo, muy amable, le contestó que no, que no se encontraba solo, que vivía con un hijo y que más allá, y don Eusebio le señaló en una dirección de la calle Ibiza, vivía otro hijo, que no, que no era madrileño, que era de Puebla de Alcocer, un pueblo extremeño de la provincia de Badajoz, pero que llevaba viviendo en Madrid muchísimos años.

-Y vivo, ahí, en frente. Ahí vivo. Ahí tiene usted su casa, señora. Verá usted, si salgo fuera, a la calle, si me ve usted, aquí, tan a menudo, es porque padezco de claustrofobia.

La señora lo miró e hizo un gesto extraño.

-¿Padece usted de claustrofobia?...
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-Si, señora. Soy claustrofóbico
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La señora se fue separando poco a poco del escritor y...
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-'Juyó'. 'Juyó' como alma que lleva el diablo... -nos decía Don Eusebio- ¿Qué pensaría esa buena mujer acerca de la 'claustrofobia?... Y si, reconozco 'mi torpe aliño indumentario', dicho con palabras de Machado (D. Antonio) Pero... solo ahora; antes... antes yo era muy elegante, distinguido y señorito. Modesto, pero señorito.

José Mª Amigo: Urdangarín... ¿punta del iceberg?


martes, 13 de diciembre de 2011

Caso Urdangarín... ¿la punta del iceberg?

Urdangarín, Urdangarín, Urdangarín... Semanas y semanas hablando y escribiendo de él. Pero, ¿a quién le importa este personaje que fue jugador de balonmano? A nadie. Cuando alguien habla o escribe de este vasco se está refiriendo a la Casa Real, a la Monarquía.  Y cuando se habla o se escribe de su suegro, Juan Carlos I, las ideas están apuntando a la Casa Real, a la Monarquía. Porque, ¿a quién le importa la persona de Juan Carlos de Borbón educado por el odiado dictador F.Franco y puesto por él de rey? ¿A quién le importa ese Borbón que vino a España, traido por el dictador, con una mano adelante y otra atrás, es decir sin un duro, y ahora ha amasado una fortuna limpiamente u oscuramente? A nadie del pueblo le importa nada. Pero, si están preocupados los poderes fácticos y los políticos que han construido este estado monárquico de las autonomías, donde ellos y la banca y las grandes empresas y la Iglesia Católica y el Ejército, hacen y deshacen a su antojo. Les quita el sueño no porque Juan Carlos I sea, según Martinez Inglés, la 'España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes' transformado por la propaganda en cachondo, simpaticón, mujeriego, campechano, bebedor... porque, incluso, esas facetas, ante un sector del pueblo, lo hace popular.

-Es un macho. Todo un hombre. Con muchos cojones -dicen queriendo vivir opíparamente como el monarca.

No. Esto no les preocupa lo mas mínimo mientras la máquina del Estado funciones bien aceitada.

Ahora bien, en este momento de crisis, con tantos parados, pequeñas empresas y pequeños comercios cerrándose, que venga ahora un urdangarín cualquiera, yerno del Jefe del Estado, del Rey, y se le descubran cobros de millones de euros, enriqueciéndose, sin dar palo al agua, por ser quien es, usando su pertenencia a esa Casa Real para el lucro privado, no debe de verse, ante la mayoría del pueblo español en crisis, con buenos ojos. 

Pueblo que se hace preguntas: ¿cómo es que la Casa Real no se ha enterado de esos chachullos? Parece increible. Porque esa real casa cuenta con instrumentos, con herramientas, con agentes suficientes, para indagar en la vida y milagros de todos sus miembros. Entonces, ¿por qué lo ha consentido? ¿No es el Rey, Jefe del Estado, Jefe de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, responsable de la Casa Real? Y si lo sabía; ¿por qué no le paró los pies, o lo denunció? ¿Tiene esa Casa mayúscula algo mayúsculo que esconder? Las preguntas se van sucediendo, las dudas se amontonan: ¿Por qué si el Rey era pobre (suponemos que relativamente, claro, por un respeto a los pobres de verdad) se ha hecho tan rico? ¿De dónde le han venido las riquezas?...

-¡Nadie se se hace rico trabajando honradamente! -sentencia el clamor popular.

Que el pensamiento del pueblo se les vaya de las manos, a esas fuerzas económicas de banqueros, empresarios, eclesiásticos o militares, cuando al fondo aparece una alternativa de esperanza llamada República, no pueden consentirlo, les hace temblar. La República, en España,  siempre ha sido cosa del pueblo. Ya lo dice, además, la etimología de la palabra: república: cosa del pueblo. Hay sin embargo, dentro del mismo pueblo ciertos personajes que preguntan ensuciando el porvenir republicano:

- ¿Qué república? Porque hay repúblicas y repúblicas y monarquías y monarquías.

Es pregunta legítima. Aunque, aquí y ahora, es una manera de echarle un guante a la monarquía, heredera del franquismo. De darle oxígeno a un estado monárquico que hace aguas por la parte que mejor parecía que la tenía taponada: el Monarca, la Casa Real, el Juancarlismo. Pero ya conocemos esos argumentos en los que nos hablan de las monarquías escandinavas. Sabemos de esos desorientadores dentro del pueblo español, y de su curriculum primero revolucionario y luego vendedores charlatanes de valetudinarias monarquías. No hace falta decir nombres. Y para esos razonamientos tenemos aquella frase de Bergamín (D. José):

-Hacerse el sueco (Monarquía, Suecia) es hacerse el sordo.

Y esos poderes fácticos (con unos cuantos políticos) se hicieron los suecos poniéndonos una monarquía, con un rey educado por un dictador fascista, escamoteándole al pueblo el referendun monarquía / república con otra consulta engañosa, un  rey que es jefe de estado y, según la Constitución Monárquica, jefe de los ejércitos de tierra, mar y aire, ¡ahí nada, y dicen que puro monigote!, un rey, al principio, nada querido por proceder de donde procedía y que durante estos años han querido popularizarlo transformándolo en un borrachín, simpaticón, campechano... 

-Y ahora nos llega un gilipollas, un yerno demasiado ambicioso, vasco para mas señas -maldice uno.

-Puede que sea un separatista -dice uno.

-Hasta un submarino de ETA -señala el de mas allá.

-Todo podría ser -añade un cuarto.

-Le diremos a Su Majestad que lo estudie -determinó el primero.

-Cualquier cosa antes de que se abra la veda; y jueces, prensa, radio y televisión indaguen en la Casa Real desestabilizando nuestra querida corona. 

Y es que se dan cuenta que de seguir así las cosas ya no se podrá sostener que los miembros de esa real casa sean intangibles, intocables ante la miseria reinante: el paro, los deshaucios, el desasosuego, las estrecheces... No es de recibo.

El pueblo, decíamos, ya se está haciendo preguntas: ¿No será el Caso Urdangarín la punta del iceberg?... ¿No se haría la Casa Real ignorante a sabiendas?... ¿Por qué tantos meses sin dercir nada?... ¿Por qué ahora aparta al yerno de los actos oficiales? Y sobre todo, ¿por qué en estos momentos dicen en la Casa Real que quieren ser transparentes con sus cuentas? ¿Por qué antes eran opacas? Y si quieren ser claros como el agua, ¿por qué no hacen públicas sus cuentas desde el origen?... Preguntas y mas preguntas.

El Caso Urdangarín está haciendo tambalear esta Monarquía. Una Monarqquía heredada del franquismo. Una Monarquía, como Estado, que permite a un partido, el PP, tener mayoría absoluta con solo el 30 % del electorado. Una Monarquía que ha aglutinado a franquistas y partidos de la oposición en su marco antipopular. Una Monarquía de la clase burguesa, donde utiliza las instituciones para enriquecerse y empobrecer al pueblo. Una Monarquía que despilfarra el dinero en aventuras militares por varios paíse del mundo con tal de tener contento al Ejército, mientras hunde a millones de trabajadores en el paro.

El que los trabajadores se hagan preguntas, despierten, y deriven su pensamiento hacia senderos difíciles de controlar les preocupa a los poderes fácticos. Eso les tiene en un sinvivir. Y es que el pueblo posee, es verdad, en el horizonte del amanecer a la República. Eso si les preocupa. No los urdangarines y juancarlos. 

¿Urdangarines y juancarlos? No les importan a nadie. Ni a esos poderes. Se buscan otros. Y solucionado. Lo malo, para ellos, es que, antes, el pueblo, tome conciencia de la inutilidad y perjuicio de la Monarquía y proclame la República. Como en el 1931. Y la República, en España, de siempre, históricamente hablando, es cosa del pueblo y no de unos pocos.

Reseña de 'Las Puertas del Infierno'


LUNES, 14 DE MAYO DE 2007

José Mª Amigo Zamorano (*): 'Las Puertas del Infierno'

Para una antología contra el racismo

*
Las Puertas del Infierno de Ryunosuke Akutagawa

El que había de ser un clásico de la literatura japonesa, Ryunosuke Akutagawa, nació el año de 1892, hizo un tránsito fugaz por la tierra y luego se suicidó en 1927.

Fue miembro de un grupo literario formado en torno a Natsume Soseki, famoso escritor que enseñaba en la Universidad de Tokio la doctrina del 'Sokuten Syoshi', según la cual, la felicidad sólo se halla en la contemplación imaginativa. Esta doctrina llegó a fascinar a Ryunosuke que, parece ser, había captado esta técnica en los estilos literarios de Prosperó Merimee y Anatole France.

Los entendidos, eso si, advierten en los trabajos de Riunosuke Akatugawa la influencia de Chesterton, Byron e incluso de Keats. Influencia inglesa que no es de extrañar ya que estudió ese idioma en la Universidad de Tokio.

También nos dicen, estos entendidos, que conocía bien los clásicos chinos.

Las traducciones al inglés de las novelas Kashomon y Kappa y el cine, que las ha representado, han proporcionado al público occidental un atisbo de lo que es la obra de Akutagawa. El más prestigioso premio literario japonés lleva su nombre.

Pero nada de eso sabía yo hace quince años, cuando entré en una librería de la ciudad de Irún.

No sé por qué entré allí aquel día. Conocía, eso si, a las dueñas. Eran hijas de maestros y, aunque no he sido muy proclive al corporativismo, en el ambiente profesional se oía, frecuentemente, el nombre de esta librería. Así que, como me gustan los libros, había ido varias veces por allí.

Tengo que decir que hubo una temporada en que no había día que no comprara algún libro, fuera el que fuese. Aquel día, creo, entré por charlar un poco. No a otra cosa. Las dueñas eran dos mujeres encantadoras. Las llegué a apreciar. Aún hoy las recuerdo, y creo que, horadando las distancias, va mi simpatía y ellas la sienten. En fin, la librería, en el Paseo de Colón, fue sustituida por un negocio de chucherías. Yo lo sentí y ellas, a pesar de que ahora (por entonces) ganaban muchísimo, creo que también lo sentían. Pero la vida es así. Contaban que el trabajo en la librería era muy esclavo, y ya se sabe que los esclavos reciben poco del amo.

Cuando llegaban clientes a la librería me retiraba a un lado prudentemente. Miraba las estanterías. Hojeaba los libros... En uno de esos intervalos, mientras esas amigas atendían a los potenciales compradores, me di de bruces con Las Puertas del Infierno, obra que la editorial de Barcelona, Luis de Caralt, publicó en 1965, traducida por A. L. Pérez, de este escritor japonés que comento.

Aún se me pone la carne de gallina. Aún siento un desasosiego que no ha podido borrar el tiempo. La he leído varias veces. No es más que un cuento y sin embargo me estremezco al recordarlo y hasta el estómago se me revuelve: me siento moral y físicamente mal. Después me he enterado, por los que saben de literatura japonesa, que a este escritor le iba un poco lo macabro.

Yo, la verdad, me llevé el libro por lo exótico de la literatura (no sabía nada de ella) y por lo exótico del nombre del autor (porque el nombre se las trae). Supongo que con el mismo exótismo con que ellos verán nuestra literatura y nuestros nombres, vi yo la suya y sus nombres.

El libro quedó arrumbado en casa.

Una noche, por azar, lo comencé a leer. Se trataba de una colección de diez cuentos.

El título del libro lleva el del primer cuento Las Puertas del Infierno: un pintor deforme y malvado vive bajo los auspicios de un gran señor feudal, con una hija preciosa a la que adora: "El amaba tiernamente a su única hija, que era doncella de servicio en palacio. La amaba con devoción, con una ternura que rayaba casi en el desvarío y la locura", se lee en el cuento. A este pintor, deforme y malvado, que ya he dicho, le encargaron que hiciera un cuadro sobre los horrores del infierno. Poco a poco va haciendo su trabajo con extraordinaria y admirada maestría, pues hay que decir que, aunque monstruoso y odiado, todos reconocían en él a un gran artista. Un día "el gran señor de Horikawa, el más grande señor que el Japón tuvo jamás", recibió al pintor, quien le comunicó que no podía terminar el cuadro, pues necesitaba ver para pintar: "Lo que tengo que pintar es el coche de un poderoso señor que, consumiéndose entre llamas, se despeña con una dama dentro". El señor estalló en una risa fresca y le dijo que todo eso lo vería. Algunos días después llevaron al pintor a las afueras de la ciudad. El carruaje estaba preparado. El pintor preparó sus achiperres. Comenzó a arder el vehículo y comenzó a pintar el pintor. El coche se fue deslizando cuesta abajo. El viento agitó las llamas. Un trozo de cortina cayó dejando ver a una dama que, encadenada, se retorcía con la angustia, el miedo y la desesperación en los ojos desorbitados.

En ese momento, el pintor, que estaba de rodillas, saltó sobre sus pies extendiendo las manos, en un intento de precipitarse hacia el carruaje. Los samurais se lo impidieron, lanzándolo atrás.

Era su querida hija la dama del coche que se iba muriendo consumida por el fuego. Víctima inocente por haber rechazado los requiebros amorosos del gran señor de Orikawa.

El pintor terminó su pintura y abandonó el mundo.

Al día siguiente de concluir el cuadro, "el hombre se colgó por el extremo de una cuerda, sujeta a una gran viga".

Estremecedor y elemental como la vida misma.

(*) José Mª Amigo Zamorano es el director de la revista 'Caminar Conociendo'.

LEIDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1 DE 1992 SIN PAGINACIÓN. AL PIE DE LA REVISTA APARECE LA FRASE DE JOSÉ HIERRO:

'ESPADAS DESNUDAS.
OJOS HERIDOS POR EL ALBA'

José Mª Amigo: El proceso desamortizador en Las Navas del Marqués (*)


 MIÉRCOLES, 16 DE MAYO DE 2007

Historia: El proceso desamortizador de Juan Álvarez Mendizabal(*)


EL PROCESO DESAMORTIZADOR DE MENDIZABAL EN LA PROVINCIA DE AVILA (1836-1883)

ALGUNOS COMPRARON EN LAS NAVAS DEL MARQUÉS

Según el Diccionario Alcubilla, desamortización es el acto jurídico en cuya virtud los biene amortizados dejan de serlo, volviendo a tener la condicón de libres de propiedad particular ordinaria.

Al alborear el siglo XIX, la casi totalidad de las tierras de Ávila estaban amortizadas, fuera del libre comercio, bien en manos de señores laicos, comunidades religiosas, iglesias, capellanías, etc. La Iglesia en España había acumulado una enorme cantidad de bienes...

Las Cortes casstellano-leonesas de los siglos XIII al XV protestan de que las tierras pasen a propiedad de manos muertas.

La enorme catidad de bienes en poder de las muertas había preocupado también a políticos del siglo XVIII como Olavide y Jovellanos. Pero la venta de bienes del clero, para los ilustrados del siglo XVIII tampoco podía hacerse sino era mediante negociación con al Santa Sede.

Hacia 1830 la monarquía estaba endeudada hasta las cejas. El origen de la enorme deuda pública se remonta al reinado de Carlos IV y la Guerra de la Inpendencia.

Es, pues, como dice Miguel Artola, la necesidad de amortizar la deuda, el primer argumento en pro de la desamortización, pero no es el único por cuanto influye con igual fuerza el deseo de afianzar la burguesía rural y el régimen.

Según Tomás y Valiente dio origen a la aparición de nuevos propietarios.

Aunque, al vender en pública subasta los bienes de la Iglesia y del común, no fue una verdadera reforma agraria, tuvo efectos positivos, pero en general los ricos se hicieron más ricos.

Sirvan estos párrafos de homenaje a Irene Ruiz-Ayucar, que investigó estas cuestiones en ávila y que antes de terminar su investigación murió. Nosotros hemos extraído de su libro algunos de los que compraron en desamortización en Las Navas del Marqués por aquellos tiempos.

(*)Nació en 1790 y falleció en 1853. Mendizábal fue uno de los más destacados políticos españoles del siglo XIX. Tomó parte en la Guerra de la Independencia y se adhirió en 1820 al movimiento de Riego. Ya en su juventud se hizo notar por sus grandes conocimientos hacendísticos. Fue ministro de Hacienda tres veces (1835-1842) y, durante su gestión, llevó a cabo la desamortización y venta de los bienes de las comunidades religiosas.
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LAS NAVAS DEL MARQUÉS

LOS BERNANLDO DE QUIRÓS Y LOS SEGOVIA COMPRARON EN DESAMORTIZACIÓN

Año 1845

Las Navas del Marqués.

San Pablo de Dominicos, que se subastó en los siguientes términos: "Edificio que fue convento de dominicos de Las Navas del Marqués, situado al norte del pueblo, con inclusión de la iglesia, capilla, sacristía, cuadra, cija y corral, el consta de 29.423 pies horizontales. Tasado en 42.000 Rls. por lo que sale a subasta" (Bol. núm. 1908, de 7 de marzo de 1845). El remate fue por 200.040 reales, que pagó el vecino de Las Navas, Vicente Segovia. En la escritura realizada el 10 de enero de 1851 se dice que cedió la iglesia, capilla y sacristía para aplicarlos a la parroquia (AMP. Prost. 5914, ante José Delgado)

CELESTINO MIGUEL SEGOVIA
Vecino de La Adrada, residente en ávila. Propietario. Compra en 1866 principalmente y algo en 1867. De las 22 fincas que adquiere, todas para si, 16 están situadas en el Partido de Cebreros. El importe total de las 22 fincas es de 396.890 reales. Muere en 1873, dejando como heredero y testamentario a su padre Vicente Andrés Segovia.

ANDRÉS BERNALDO DE QUIRÓS
Vecino de Las navas del marqués. Propietario muy acomodado. Diputado Provincial en 1835-36. Procurador en Cortes en 1841, 42 y 43. Forma sociedad con otros para la explotación de una mina de plomo argentífero en Casas de Navas del Rey.
En 1842 compra seis fincas en Las Navas por las que paga 371.700 reales.

NICASIO BERNALDO DE QUIRÓS
Vecino de Peguerinos. Labrador propietario. Fue desterrado por carlista a Valladolid en 1874.

Compra en desamortización en 1859, 10 suertes de heredad de prados y tierras que en Peguerinos tenía el Hospital del Espinar (Nicolás Pablo Rocandio, Protocolo 5975). En 1860 adquiere otra finca en su pueblo procedente de Propios. En 1869 remata en Villanueva de Gómez una carnicería de Propios del pueblo para Valentín Sñanchez Monje )AHPA. Cja núm. 87). Paga por todo 109.999 reales.
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TOMADO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO, NÚMERO 0-1, DEL AÑO 1992 SIN PAGINAR, PERO EN EL LUGAR DE LA PÁGINA APARECE EN CADA PÁGINA UNA FRASE, DICHO, PROVERBIO (CASI SIEMPRE AFRICANO) O VERSO.

EN ESTA CASO DICE:

'LA HIENA SE PASÓ DÍA Y NOCHE ORANDO..., MAS LAS CABRAS NO SE FÍAN'
(Proverbio peul)

José Mª Amigo Zamorano: Rematando las 'Campanas de Jericó'


JUEVES, 28 DE JUNIO DE 2007
José Mª Amigo Zamorano: Epílogo de las 'Campanas de Jericó'
epílogo

.... y que antes de volar a USA decidió hacer, con sus nuevos amigos, una fiesta de despedida en el Bosque de Yehuda Haleví, vertiendo agua y vino en el olivo que, el sabio hebreo Hain Beinart, plantara... y que fue la fiesta no a la pagana manera, sino a la hebrea... y que, para los judíos, los primeros templos fueron los bosques y su Yahvéh no desdeñó comparecer en las zarzas... y que conocida es la importancia que da la Torá a todo lo que se relaciona con los árboles... y sin que por ello se quiera ofender a Diana, la virginal señora del bosque de Nemi, ni a Sileno, ni a ninguno de los otros, pues en esto de la elección de divinidades tutelares todo el mundo es muy libre de tener sus propios santos... y que simplemente le complació comparecer en este bosque que lleva nombre del admirado autor del Cuzarí, ese libro maravilloso cuya primera traducción al castellano, del siglo XV, se proponía editar, en facsímil, el entrañable Antonio Escudero, muy pronto... y que un poco bebidos, "la ebriedad es un don", se sentaron en torno del olivo... y que León incomprensiblemente en un arrebato sorprendió a sus amigos haciendo un anillo con juncos entrelazados... y que cogiendo el anillo lo introdujo con suma delicadeza en una rama del olivo, plantado por el sabio israelí Hain Beinart, diciendo solemnemente: "Yo, León Saldaviel Anqaua, incrédulo como mi padre, y como el admirado mentor y judío universal Carlos Marx que tuve tantos años, nieto, biznieto y tataranieto de rabinos, te tomo, Sara Saldaviel Alfageme por esposa, y a ti, Sefarad, por madre reencontrada que cobijóme, antaño, en su seno, en este olivo para que sea testigo de mi palabra, según las costumbres de Moisés y de Israel"... y que no entendieron, a decir verdad, sus nuevo amigos, cabalmente, todas y cada una de las palabras pronunciadas pero que se emocionaron visiblemente... y que les resbalaron unos lagrimones por sus mejillas... y que poco después, con los ojos y la cara encendidos, les dijo a sus amigos extendiendo el brazo: "ese toro que por allí aparece, con alas verdes y llevando en su grupa a mi adorada paloma blanca, es el mismo que cabalgó mi antepasado Efraím Anqaua, El Rabino; mirad como mueve impaciente las chitas para que yo vaya"... y que Antonio dijo, con la sorna que a veces sacaba, sonriendo: "eso que ves allí es, efectivamente, un toro, un toro jardo; y que lo que se dice llevar, llevar, amigo León, si que lleva algo, y no son precisamente alas verdes, sino unos hermosos cuernos, unas afiladas astas"... y que, al parecer, exclamó muy enfadado: "parece mentira, amigo Antonio, que no te acuerdes de la promesa que hice, en nombre de Moisés y de Israel, de tomar por esposa a mi prima Sara a la que le introduje un anillo en el dedo; ahora viene a reclamarme el cumplimento de esa promesa; yo no quiero ni puedo negarme; y como dice el amigo Carlos: 'acción y pensamiento van unidos'... y que se levantó de súbito sin que pudieran detenerlo... y que dirigiéndose, valeroso, al toro iba diciendo: "me voy a subir a lomos del astado de Sefarad; y abrazaré a mi amada; y marcharé volando por todas las tierras de Sefarad; de manera que, ni cristianos, ni moros, ni Cristo que lo fundó, me robarán lo que mas quiero como se lo robaron, antaño, a mi pariente Efraím Anqaua, el Rabino que Montaba un Toro Embridado de Culebras"... y que la familia del barrio judío le voceaba: "atiende, amigo León, que ese toro no sabe de judíos, moros, ni cristianos; que lo que parecen alas verdes son las matas de juncos de la ribera donde se ha parado y que sobresalen a ambos lados como si de alas se tratara; y lo que parece lleva a la grupa no es sino el álamo que al fondo se recorta"... y que no les hizo caso a pesar de que el toro se le arrancó corriendo de frente ... y que, menos mal, León hizo un pequeño quiebro y el toro no le dio de lleno... y que los amigos y algunos campesinos de Hervás consiguieron apartar al toro de allí hasta que llegó la ambulancia... y que eso era todo lo que había podido averiguar ya que el paciente solo recuerda fragmentos que expresa sin un razonamiento continuado ni coherente.

--Muchas gracias por su información --le dijo muy nerviosa, Sara Saldaviel Alfageme, al médico que le había hablado.

Los negros ojos, "dolientes" --que cautivaran a León Saldaviel Anqaua, hijo de irreverente, y nieto, biznieto y tataranieto de rabinos-- estaban humedecidos por el llanto.

--Señora, no se preocupe: se recuperará; eso si, muy lentamente y con paciencia -- le expresó el doctor interpretando las lágrimas como una muestra de desesperanza.

Sara se aleja por los rincones del olvido en dirección al portón de salida del manicomio. La reclamaba un hombre autoritariamente desde la acera de la calle.